La situación de las pequeñas y medianas empresas en el país atraviesa un escenario de extrema vulnerabilidad. Según un reciente relevamiento conjunto realizado por la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) y la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ), el entramado productivo local se encuentra en una situación de alerta roja, marcada por la recesión y la incertidumbre sobre el futuro cercano. El dato más alarmante del informe socioproductivo indica que el 43,5% de las pymes considera que su continuidad está en riesgo. Esta alarmante cifra refleja el temor generalizado a un cierre definitivo ante la imposibilidad de sostener los costos fijos en un contexto de fuerte contracción de la actividad económica.

Ventas en caída y achicamiento de estructuras

El estudio deja al descubierto que la crisis golpea directamente el corazón de la facturación empresarial: más de la mitad de las firmas encuestadas registró caídas en sus ventas. La pérdida del poder adquisitivo y el freno al consumo interno aparecen como las causas principales de este retroceso. Como consecuencia directa de esta parálisis, muchas empresas comenzaron a ajustar sus estructuras operativas para intentar sobrevivir. El informe detalla que el 34% de las pymes redujo su personal, lo que evidencia el impacto negativo de la coyuntura sobre el empleo privado formal.

Duro cuestionamiento al rumbo económico

Más allá de las variables cuantitativas de facturación y empleo, el relevamiento midió las expectativas y la percepción de los empresarios respecto de las políticas oficiales. En ese sentido, el descontento es mayoritario: el 75,6% de las empresas consultadas cuestiona el rumbo económico. Desde las entidades que agrupan al sector advierten que la falta de estímulos al mercado interno, la suba de tarifas y la apertura comercial configuran un combo crítico que asfixia a las pymes, las cuales representan el principal motor de generación de empleo en todo el territorio nacional.