DEL TIKTOK AL CALABOZO! A 25 DÍAS DE SU DETENCIÓN, EL EXTENSO PRONTUARIO QUE DEJA TRAS LAS REJAS AL LADRÓN INFLUENCER DE LANÚS
A casi un mes de caer por presumir motos robadas en Recoleta, la Justicia le cerró la "puerta giratoria" al delincuente de Caraza, Lanús. Los 14 antecedentes penales. Celular peritado, pruebas bajo la lupa y un destino inexorable tras las rejas del que ningún filtro de TikTok lo podrá salvar.
A exactamente 25 días de su ruidosa captura en las calles de Villa Caraza, el bizarro y escandaloso caso de Alan Maximiliano Soto, el “ladrón tiktoker” que azoraba a los vecinos de Recoleta, sumó nuevos y dramáticos capítulos que lo hunden cada vez más en el calabozo. Lo que comenzó como un descarado show de likes en las redes sociales terminó transformándose en la prueba más contundente de su propia desgracia judicial. El delincuente de las mil caras y las 14 causas. A sus cortos 23 años, Soto se creía un fantasma inalcanzable para la ley. Con total desparpajo, el malviviente violentaba los arranques de motos de alta cilindrada estacionadas en la vía pública porteña y, pocas horas después, utilizaba su cuenta personal de TikTok para exhibir los vehículos robados como si fueran trofeos de guerra. Lo que el “influencer del delito” nunca imaginó es que los sabuesos de la División Investigaciones Comunales 2 de la Policía de la Ciudad estaban scrolleando su perfil, cruzando cada píxel de sus videos con las grabaciones de las cámaras de seguridad. Una bomba de tiempo judicial. El factor sorpresa fue letal. Aquella tarde en la intersección de Marco Avellaneda y Oliden, los agentes encubiertos le cortaron las piernas cuando salía de su madriguera. Hoy, a casi un mes de ese impacto, las noticias que llegan desde los tribunales porteños son devastadoras para el imputado: la jueza María Gloria Capanegra ordenó un peritaje exhaustivo a su teléfono celular, una verdadera “caja de Pandora” tecnológica donde los peritos informáticos están extrayendo los metadatos de las filmaciones que lo ubican de manera inequívoca en las escenas de los crímenes. Tras las rejas y sin señal. El gigante prontuario que arrastra desde 2019 —que incluye un desfiladero de causas por robo, hurto y una orden de captura activa desde agosto por rebeldía— fue el detonante definitivo para que la Justicia le bajara el martillo. Con la prisión preventiva firmemente dictada y alojado en una alcaidía de la Ciudad de Buenos Aires, a Soto se le terminaron los filtros, la música de fondo y los seguidores. Mientras la causa se encamina a paso firme hacia un juicio oral que promete una condena ejemplar, el tiktoker de Lanús aprendió de la peor manera que en el mundo real no existe el botón de “eliminar publicación” para escapar de la cárcel.


