Fuente: Revista Noticias.

El entramado financiero del armado político de La Libertad Avanza sumó un capítulo que enciende alarmas en los despachos oficiales y judiciales. Una investigación basada en registros bancarios y notariales revela una sugestiva operación en espejo: la extracción en efectivo de una fortuna en dólares y, pocas horas después, la compra al contado de un departamento en una de las zonas más caras del país por parte de una jubilada de 80 años sin actividad comercial declarada. La compradora es nada menos que la madre de Sebastián Pareja, el armador bonaerense de máxima confianza de Karina Milei. La fecha clave quedó marcada en la bitácora de los sabuesos financieros: el viernes 30 de enero de este año. Esa mañana, un apoderado retiró por la caja de una sucursal del Banco Santander en la Ciudad de Buenos Aires la suma de 300.000 dólares en efectivo. No fue un movimiento aislado ni imprevisto; la trazabilidad de los fondos expone una ingeniería económica previa que involucra directamente al legislador libertario. Ese mismo viernes, las oficinas notariales registraron la escrituración de un departamento de 133 metros cuadrados, con cocheras incluidas, en el exclusivo barrio de Puerto Madero. El valor de la transacción se fijó en 350.000 dólares billete. La titular del inmueble pasó a ser Matilde Benzi, una mujer de 80 años que, según los registros de los organismos de control comercial y fiscal, no registra ninguna actividad laboral ni ingresos significativos en los últimos años. Su esposo, Miguel Ángel Pareja, padre del diputado, se encuentra en la misma situación pasiva. La sospecha de los investigadores radica en el origen de las divisas. Los movimientos bancarios confidenciales a los que accedió NOTICIAS muestran que en los meses y días previos a la firma de la escritura se registró un fuerte e inusual ingreso de dólares en una cuenta bancaria compartida entre el matrimonio de jubilados y su hijo diputado. La velocidad del flujo de fondos y la posterior extracción en efectivo para la operación inmobiliaria configuran un patrón que la justicia penal económica suele etiquetar bajo la sospecha de lavado de activos o inconsistencia patrimonial grave. Este hallazgo se da en un contexto de extrema vulnerabilidad para el armador de Karina Milei. Pareja enfrenta actualmente un feroz litigio económico con su exesposa, un proceso civil que amenaza con transformarse en una caja de Pandora. En los pasillos de los tribunales de familia ya se habla de la existencia de activos no declarados que la contraparte exige incorporar a la liquidación de bienes de la sociedad conyugal. El caso escaló rápidamente más allá de una disputa doméstica o un expediente impositivo. Fuentes vinculadas al área de seguridad confirman que la filtración de estos datos financieros desató una guerra subterránea entre facciones de los servicios de inteligencia. Mientras un sector busca utilizar los “carpetazos” patrimoniales para desplazar a Pareja de la conducción de la estructura política bonaerense, el entorno del diputado denuncia una operación de espionaje ilegal montada para minar el poder territorial de “El Jefe”, Karina Milei. La combinación de una fortuna en negro extraída por ventanilla, una propiedad de lujo a nombre de una jubilada y un expediente de divorcio explosivo colocan al principal operador de la provincia más importante del país en el centro de una tormenta que el relato de la transparencia libertaria difícilmente pueda digerir.