Si bien referentes de la primera línea de ambos partidos —como Cristian Ritondo (PRO) y Diego Santilli— insisten en que “si no van juntos, gana el kirchnerismo”, las negociaciones en la Casa Rosada lideradas por Karina Milei y los primos Menem enfrentan serias trabas operativas y celos territoriales. Las cumbres formales acumulan semanas de postergaciones. Mientras figuras como Santilli presionan por acelerar el pacto legislativo (incluyendo el Presupuesto y la suspensión de las PASO) para dar previsibilidad a los mercados, los armadores libertarios como Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem prefieren estirar los plazos para licuar el precio de exigencia del PRO. La eventual eliminación o reforma de las primarias altera toda la matemática. Sin las PASO como herramienta para dirimir internas de forma ordenada, la repartición “a dedo” de los cargos potencia el conflicto de intereses entre ambas fuerzas. Por ahora se trabaja en sellar una alianza amplia que sume también a sectores del radicalismo (UCR) y agrupaciones vecinalistas bajo una bandera puramente antipopulista. En este esquema, el candidato natural a la gobernación que más consenso reúne es Diego Santilli (impulsado por el PRO y con el “guiño” del propio Milei), acompañado por Sebastián Pareja (presidente de LLA en PBA) como compañero de fórmula. El PRO cedería protagonismo arriba a cambio de blindar sus municipios