El trasfondo de esta fuerte interna peronista incluye dos elementos clave:

• La millonaria caja de limpieza: El Frente Ana Jaramillo (agrupación estudiantil alineada con La Cámpora y el intendente Julián Álvarez) cuestionó fuertemente a las autoridades de la UNLa por “falta de limpieza”. La paradoja y eje del conflicto es que el servicio está concesionado a la empresa Limport Servicios S.A., cuyo dueño o referente es Martín Sosa, quien se desempeña en simultáneo como un funcionario de alto rango dentro del propio municipio de Lanús, bajo las órdenes de Álvarez. Esto desató acusaciones cruzadas por el manejo de ese multimillonario contrato y el direccionamiento de fondos. • La caja política y territorial (Los Centros de Estudiantes): La Cámpora buscaba disputar el control de la universidad frente al peronismo tradicional e histórico de la UNLa (representado por el rectorado de Daniel Bozzani y la lista “Compromiso UNLa”). Los centros de estudiantes de universidades públicas administran fotocopiadoras, apuntes, buffets y eventos, lo que representa una caja financiera propia y un semillero de militancia territorial indispensable para armar poder local.

El conflicto escaló a niveles de violencia física y acusaciones de fraude en el escrutinio, donde el peronismo alineado con las autoridades de la UNLa terminó propinándole una fuerte derrota a La Cámpora, reteniendo tres de los cuatro centros de estudiantes en juego.