Ingresos por debajo de la canasta básica: Los manifestantes de más de 80 residencias hospitalarias denuncian que un ingresante de primer año (sin plus) percibe un salario aproximado de $1.200.000. Argumentan que este monto es insuficiente frente al costo de vida actual, señalando de forma ilustrativa que los alquileres promedio rondan los $600.000, Los residentes afirman que sus ingresos equivalen a unos $6.000 por hora, una cifra que consideran desproporcionada en comparación con la alta carga horaria y la responsabilidad médica asignada, La demanda central se enfoca en establecer un sueldo básico de $2,6 millones, el cese de la precarización laboral, la erradicación de los sistemas de becas sin aportes previsionales y una actualización automática que frene la pérdida del poder adquisitivo. Guardias colapsadas y vaciamiento: Reportan esperas de hasta diez horas en centros de salud de alta demanda (como el Hospital Paroissien), agravadas por la escasez de insumos básicos y medicamentos debido a los recortes de presupuesto. La falta de incentivos económicos adecuados y la sobrecarga laboral están provocando la renuncia de especialistas y la proliferación del pluriempleo. Esto deriva en vacantes desiertas y dificultades para garantizar la continuidad de la atención pública